Una carta de amor

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Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo,

como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,

todo eso es tan poco,
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

Musa ultrajada.

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….Lo primero que miras son los labios que moja sutil al decir algo y muerde cuando escucha, ojos miel, cafés, oscuros, casi negros, distantes. Taciturna, pierde las miradas pensando. Cejas arqueadas sensuales. Sonrisa…ciertamente inefable; una palabra que se graba en toda ella. Piel trigueña en verano, blanca lívida en invierno, movimientos sutiles estudiados y graciosos, Cabello a los hombros. Sus talones; Erato y Terpsícore. Con tendencias izquierdistas amorosas y derechistas racionales (o al revés, no importa), fatalmente maniática, excéntrica, con inclinaciones al suicidio pero demasiado cobarde para hacerlo (esperanza es la palabra que usa ella). Dualista. Paradoja de un lado y también del otro, mitómana por compromiso, hermosa, jugosa con alevosía, amante con dolo, medico de cabecera, lugar común, como nada que hubieras visto antes, preciosa : ) lagrimas de agua dulce, llora con facilidad, rencorosa y vengativa, adictiva, dañina, musical, le gusta el numero 23 duh odia el 17 porqué lo amó alguna vez, piensa que sólo se odia lo que se ama, maleable cree que su vida debe ser como una película o serie de televisión, le gusta el cine y leer, ávida lectora de Cohelo… ahora ya no, dice que es de sabios cambiar de opinión, sirenita de aguas no muy profundas, nereida en sus ratos libres, autómata del tiempo; trabaja y estudia. Atemporal. Destruye lo que toca, le gusta tocar cosas que la mayoría de las veces son personas, cuenta los pasos, cuenta las rayas de la banqueta. Puños de boxeador. Le gustan los cuentos para dormir, pero los cortos, no le gusta quedarse dormida sin escuchar el final. Feliz enmascarada, nunca sueña (siempre sueña pero no lo recuerda) olvida lo qué no le importa, tiene mente fotográfica para los reclamos ah y para los pequeños detalles, detallista pero ni lo notas, (cuando lo notes ya se habrá ido) colecciona entrañas, le gusta la magia, no le gustan los magos, poetisa inquieta, se apasiona y enamora, te enamora y te chingaste…

Tengo ganas de ti.

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Por todo lo que he imaginado, soñado, deseado.

Tengo ganas de ti.

Por lo que sé y aún más por lo que no sé.

Tengo ganas de ti.

Por ese beso que aún no te he dado.

Tengo ganas de ti.

Por el amor que nunca he hecho.

Tengo ganas de ti.

Tengo ganas de ti aunque nuca te he probado.

Tengo ganas de ti, de ti entera.

De tus errores, de tus éxitos, de tus equivocaciones, de tus dolores,

De tus simples incertidumbres, de los pensamientos que as tenido

Y de los que espero que hayas olvidado, de lo pensamientos que aún

No tienes.

Tengo ganas de ti.

Tengo tantas ganas de ti que nada me basta.

Tengo ganas de ti y no sé ni si quiera por qué…

ho voglia di te

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Espero curarme de tí en unos dias, debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte.
Es posible siguiendo las prescripciones de la moral el turno.
Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante.
En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado
sobre la tierra y se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado,
y también del silencio, porque las mejores palabras del amor
están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subersivo del que ama.
Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo:
Qué calor hace, dame agua, ¿Sabes manejar?, se hizo de noche.
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te eh dicho:
ya es tarde, y tú sabes que quería decir, te quiero.
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo, para dártelo.
Para que hagas con él lo que tu quieras.
Guardalo, acaricialo, tirálo a la basura.
No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas.
Porqué esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

-Rea Silvia-

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Hay en este mundo naturalezas tan francamente abiertas a la vida que la desgracia puede ser para ellas el pañal en que se envuelven al nacer. Permítaseme esta ligera filosofía en honor a la crítica infancia de una criatura que nació lo para los más tormentosos debates de la pasión humana, y cuya vida pudo ser desgraciada como puede serlo el agua de los más costosos jarrones.
Sus padres le dieron por nombre Rea Silvia y la conocí en su propia casa. Era una criatura voluntariosa, de ojos negros y aterciopelados. Su alma expuesta al desquicio la hizo adorar (era muy pequeña) los brocatos oscuros de los sillones, las cortinas de terciopelo en que se envolvía tiritando como en un grande abrazo.
Era alegre, no obstante. Su turbulencia pasaba la medida común de las hijas últimas a que todo se consiente. Las amigas queridas de su mamá (señorita de Almendros, señorita de Joyeuse, señora de Noblecorazón) soñaban -unas para el futuro, otra para esos días- un ángel igual al de la blanca madre. El canario, que era una diminuta locura, los mirlos más pendencieros de la casa vecina, vivían en gravedad, si preciso fuera compararlos con las carcajadas de Rea. ¿Cómo, pues, tan alegre, perdía las horas en la sala oscura, sombra y desgracia de las hijas que van a soñar en ellas? Problemas son estos que sólo una noble y grande alma puede descifrar.
Hay detalles que pintan un carácter: si esto es vulgar, Rea Silvia no lo era.
Hablaba de amor.
-Yo sé -decía una vez delante de un reflexivo grupo de criaturas-, yo sé muchas cosas. Yo he leído y además adivino. Para nosotras (se alisó gravemente la falda) el amor es toda la existencia. Una señora murió, murió de amor. Nadie la conocía sino mamá y papá. Murió.
Las criaturas -de la mano- se miraron. Una alzó la voz débilmente:
-¿Murió?...
Rea hizo un mohín de orgullo que la elevó quince codos por encima de su auditorio. Alzó la cabeza apretándose las manos:
-¡Qué dulce debe ser morir de amor!
Y repitió, pequeña poseuse, ante las cándidas aldeanitas: -¡Oh, sí, qué dulce!
¡Cuán voluble era su alma! Teresa, su hermana de dieciocho años, muchos sinsabores tuvo que apurar por ella. En conjunto, Rea Silvia era una criatura romántica, y yo, que cuento su historia, tengo de sobra motivos para no dudarlo.
Huía a la sala. Allí, echada en un sillón, con el rostro sombrío, mordía distraídamente un abanico para mejor soñar.
Se abrasaba en celos. Una de sus pequeñas amigas era Andrea (de la familia Castelli, con tanto respeto recordada en Bolonia). Un día, en una de esas crisis de pasión, luego de estrecharla locamente entre sus brazos, le cogió la cara entre las manos:
-¿Me quieres? Andrea sonrió. -Sí, déjame.
Rea temblaba.
-¿Me querrás siempre?
-¡Oh, no! ¡siempre no se puede decir, Rea! La fogosa criatura golpeó el suelo con los pies.
-¡Yo no sé si se puede decir! Quiero que me respondas: ¿me querrás siempre?
La había cogido de las manos. Andrea tuvo un poco de miedo, sonriendo tímidamente:
-¿Y tú me quieres a mí?
-¡Yo no sé! ¡no sé nada! Respóndeme: ¿me querrás siempre?
-Sí, siempre -y se echó a llorar con los puños en los ojos. Rea la estrechó radiante contra su pecho, consolándola ahora. Yo digo: ¡almas de niña, que en Rusia enloquecen a los escritores!
En esta época mis visitas a la casa fueron más frecuentes; todo mi corazón estaba lleno por la dicha que esperaba del amor soncillo y plácido de Teresa. ¡De qué modo había deseado fuera un día mi prometida! Ya lo era, y mi alegría se desbordaba en múltiples ridiculeces que entonces -¡feliz entusiasmo ya lejano!- no vi. Rea Silvia fue la pequeña devoradora de mis besos a que aún no podía dar mejor destino, y asimismo de los bombones que le prodigaba mi forzosa galantería; verdad es que la quería mucho, y en mis rodillas, cuando hablaba con Teresa, supo con qué temblor se acarician los cabellos de una criatura cuya hermana, sentada enfrente nuestro, nos mira jugando ligeramente con el pie.
Todos los días, cuando yo llegaba, corría a colgarse de mi cuello. Me apretaba largo rato contra su cara.
Una noche Teresa me dejó un momento. Rea había pasado esa larga hora acurrucada en el sofá, mirándome con sus ojos sombríos. Fui hacia ella y la besé. Bajó la vista.
-¡Ah! mi pequeña no me quiere más, ¿verdad?
Levantó apenas la cabeza, me miró fugazmente y se estremeció. Me incliné sobre ella:
- ¿No?... ¡Y yo que creía que me querías tanto!
Me incorporé para irme. En ese instante saltó del sofá y me echó los brazos desnudos, locamente.
-¡Sí, te quiero, te quiero mucho! -me besaba la cabeza, los ojos-, ¿por qué me haces sufrir? -Y repetía únicamente, sacudiendo la cabeza con los ojos cerrados, quejosamente-: ¡Sí, te quiero, te quiero!
Teresa entró con su suave paso. Al vernos, cariñosa hermana, se inclinó sobre Rea, y, como una madrecita, le ciñó la frente contra su cintura:
-¡Ya me parecía que el enojo de Rea no iba a durar! ¿Creerás? esta noche en la mesa cuando hablábamos de ti se puso de pronto tan enojada que lo advertimos todos. Al verme reír huyó llorando. Estaba furiosa conmigo. Y también contigo. Esta pequeña -concluyó besándola en las mejillas- me odia. En cambio... -murmuró alzando lentamente hacia mí sus ojos matinales...
Nos perdimos en seguida en susurros de amor.
Rea no jugaba más. Rea no hablaba más. Rea adelgazaba. ¿Quién recuerda a Rea en aquella época? Enfermó; la dulce amiga de mis confidencias. Se hundió en la cama, presa de una anemia tenaz, toda blanca, sólo los labios por prodigio encendidos, más rojos aún que los de Teresa, como si la pequeña apasionada llama de su vida se hubiera encendido prematuramente con mis besos que -¡por qué la besé tanto!- no pasaban a su hermana...
Veinte días su existencia fluctuó, como el alma de los tristes, entre el esfuerzo y la nada. Los médicos en consulta pronosticaron desgracia. Yo velé como nadie las noches letárgicas de su inanición, y los augurios de felicidad que habíamos hecho con Teresa eran ahora tristes oscilaciones de cabeza que cambiábamos al pie de su cama.
Una noche, de franca esperanza, hablaba con Teresa del nombre adecuado para un posible descendiente nuestro. Concluí:
-Si es hombre, que lleve, en fin, el mío. Si es mujer, Teresa. -No, no me gusta. Busca otro.
Mis ojos entonces se fijaron en la enferma que nos miraba desde el fondo de su almohada blanca. La envié un beso y dije:
-Rea Silvia.
-Pues bien. Rea Silvia. La pequeña sollozó: -No, no mi nombre.
-¿Por qué? -le dije sosteniéndola en mis brazos-, ¿otra vez no me quieres?
-Sí, sí -murmuró apretando su mejilla a la mía. Y gemía estrechándome-: ¡No, mi nombre no!
Llegó el día del 24 de junio: todo estaba perdido. Rea Silvia comprendió que moría, y al lado de su madre y de su hermana revivió un momento para mí. Me hizo llamar: quería estar sola conmigo. Incorporóse débilmente y se sostuvo con la cabeza bajo mi cuello:
-Voy a morir, creo. Y yo quería haber vivido... Tiritaba bajo mis brazos.
-¡Cómo te quiero! ¡cómo te quiero! -murmuraba-. Si pudiera morir así...
Tembló un momento, escondiéndose casi: -Dime: ¿me hubieras querido tú a mí?
La vista caída, deslizaba el pulgar a lo largo de los dedos. Movió la cabeza tristemente:
-No... no... -Tuvo un largo escalofrío. Al fin suspiró difícilmente-: ¿Me quieres dar un beso, di?
-¡Sí, mi alma, cuantos quieras!
Se colgó entonces de mi cuello, echando la pálida cabeza hacia atrás: -Un beso como si fuera... -Y cerró los ojos.- Como si fuera... -Volvió a abrirlos lentamente. Apenas-: ...Teresa...
Hombre y todo, me puse pálido. No dije nada: me incliné temblando a mi vez y uní mi boca a la suya. Para ella fue tan grande esa dicha de completa mujer que se desmayó. Por mi parte, puse en su boca el beso de más amor que haya dado en mi vida.
Me casé con Teresa. Rea Silvia tiene hoy dieciocho años y a veces recordamos ese episodio de su niñez.
-Francamente -me dice sonriendo- creía que iba a morir. ¡Qué tiempo tan lejano y cómo era aturdida! --Se calla, perdiendo la mirada a lo lejos-. Y sin embargo -concluye con un suspiro en que va el alma de todas las dichas pérdidas en este mundo-, ¡cuánto hubiera dado entonces por tener ocho años más!
Es su misma hermosura, sus mismos ojos, su misma adorable boca, una sola vez mía.
La miro largamente: ella no. Se va. Al llegar a la puerta, vuelve lentamente la cabeza y me dice siempre en suave burla:
-Di: ¿no me harás morir de pena como antes?
¡Ah, si a pesar de esa burla estuviera seguro de que en Rea ha muerto todo!...

Para que...

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Para que me amaras yo hice cada día una locura:

• me bañe con hojas secas.
• mordí frutas inmaduras.

Los brujos me decían que eso si funcionaria y entre conjuro y conjuro tu te me desvanecías.

Para que me amaras siempre, te escribí sonetos finos y un antídoto al enojo me invente bebiendo vino, un corcel llamado tiempo a mis sueños envolví y entre embriaguez y silencio poco a poco te perdía.

Para que me amaras todo, me volví hasta religioso para alcanzar esa gracia que en mis sueños envolvía. Prometí en mis oraciones todo cuanto te amaría, pero los dioses no oyeron o es que tú no los oías?

Para que me amaras poco, aunque sea poco quería para mí que no tenia, había sido basto y loco. Lo más triste no fue el miedo, el miedo mío cuando aparecías si no que…

Te ame hasta el cielo.

Y eso tu no lo sabías…


Para que me amaras siempre...

Para que me amaras...

cuatrocuarentaynueve.

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Dónde escuche que los esquimales distinguen como treinta tonalidades de blanco? tú me lo dijiste? No, tú no hablas nimiedades.

Contigo jugué a ser esquimal, tenía que nombrar tu transparencia, es decir la piel. La lividez del rostro, la palidez de tus pies, distinguir los cincuenta tonos de blanco en tu cuerpo, además de aquellos que conviven con ellos y tu transparencia, los ríos turquesa de tus muñecas que se pierden y brotan palpitantes por el antebrazo, tus cielos cristalinos, el mármol vidrioso de tu sonrisa, las alas de mar que se despliegan tranquilas y constantes…te odio tanto…

ni hablar de aquellos días en que tonos rojizos nacen en tus mejillas como atardeceres, el rojo vivo de tus labios, toda esa vida que contrastan la armonía albina de tu piel……………….

pfff es difícil sabes? vos sabés, quererte, desaparecer, volver, soñarte, por dios no soporto despertar a las cuatro de la mañana por un mal sueño… no puedo quererte estoy tan cansado tengo sueño… por Dios, como era eso…una chica de aspecto sencillo?? Y nosé que más. Yo buscando las tonalidades de blanco en tu piel jajaja sencillo sencillo… no puedo no es sencillo, dilo muchas veces y pierde el sentido jaja, podría exprimir hasta la última gota de la última palabra y diría puras tonterías, una chica de aspecto sencillo no se me hubiera ocurrido, y es tan así, tan; podría escribírselo a cualquiera, a ti no…me estoy justificando otra vez…………

“era hermosa hasta en su forma de mentir”- me recordó a ti. Y se precipita en picada, él.

Algo estas planeando y nosé que es, quiero decir en mi legítima defensa que he pagado todo perjuicio que haya podido causarte, por favor mañana despertare muy vulnerable, y la textura de mi saliva seguirá siendo la misma, no será la de ella. Ni mis ojos serán claros ni mis labios rosas, así que si tus intenciones son jugar, divertirte, te ruego lo hagas con otros, pasado mañana creo que seré fuerte, no es seguro. No te entiendo y no me digas que a las mujeres hay que quererlas eso lo dijo un homosexual, que sabia el de querer a las mujeres? que sabía él de ti, si te hubiera conocido ya estaría colgado del árbol más alto…

-Lykke li, Tonight

Sirena alada.

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Cuando te enamoras de una sirena, todo tu ser se vuelve líquido, tu piel, tus entrañas, tus sueños, incluso las ideas. Todo dentro de ti se vuelve agua. El agua no piensa, sólo fluye hacia eso que anhela, donde sabe pertenece y a donde sabe ha de volver, a su mar, a su todo, hacia ella…

Espera.

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Ella sabe que está aguardando algo distinto, extraño, que no será nunca el cotidiano santo y seña.
Algo quizás que estuvo en un principio y va a volver a recobrarla, a desnacerla, a darle finalmente, parte mínima en lo suyo...
Así, espera.
Cada noche...

No es mi culpa

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-¿Vienes a ver, por ventura, ¡oh fiero basilisco destas montañas!, si con tu presencia vierten sangre las heridas deste miserable a quien tu crueldad quitó la vida? ¿O vienes a ufanarte en las crueles hazañas de tu condición, o a ver desde esa altura, como otro despiadado Nero, el incendio de su abrasada Roma, o a pisar, arrogante, este desdichado cadáver, como la ingrata hija al de su padre Tarquino? Dinos presto a lo que vienes, o qué es aquello de que más gustas; que, por saber yo que los pensamientos de Grisóstomo jamás dejaron de obedecerte en vida, haré que, aun él muerto, te obedezcan los de todos aquellos que se llamaron sus amigos.
-No vengo, ¡oh Ambrosio!, a ninguna cosa de las que has dicho -respondió Marcela-, sino a volver por mí misma, y a dar a entender cuán fuera de razón van todos aquellos que de sus penas y de la muerte de Grisóstomo me culpan; y así, ruego a todos los que aquí estáis me estéis atentos, que no será menester mucho tiempo ni gastar muchas palabras para persuadir una verdad a los discretos.
»Hízome el cielo, según vosotros decís, hermosa, y de tal manera que, sin ser poderosos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosura; y, por el amor que me mostráis, decís, y aun queréis, que esté yo obligada a amaros. Yo conozco, con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama. Y más, que podría acontecer que el amador de lo hermoso fuese feo, y, siendo lo feo digno de ser aborrecido, cae muy mal el decir “Quiérote por hermosa; hasme de amar aunque sea feo”. Pero, puesto caso que corran igualmente las hermosuras, no por eso han de correr iguales los deseos, que no todas hermosuras enamoran; que algunas alegran la vista y no rinden la voluntad; que si todas las bellezas enamorasen y rindiesen, sería un andar las voluntades confusas y descaminadas, sin saber en cuál habían de parar; porque, siendo infinitos los sujetos hermosos, infinitos habían de ser los deseos. Y, según yo he oído decir, el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario, y no forzoso. Siendo esto así, como yo creo que lo es, ¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza, obligada no más de que decís que me queréis bien? Si no, decidme: si como el cielo me hizo hermosa me hiciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros porque no me amábades? Cuanto más, que habéis de considerar que yo no escogí la hermosura que tengo; que, tal cual es, el cielo me la dio de gracia, sin yo pedilla ni escogella. Y, así como la víbora no merece ser culpada por la ponzoña que tiene, puesto que con ella mata, por habérsela dado naturaleza, tampoco yo merezco ser reprehendida por ser hermosa; que la hermosura en la mujer honesta es como el fuego apartado o como la espada aguda, que ni él quema ni ella corta a quien a ellos no se acerca. La honra y las virtudes son adornos del alma, sin las cuales el cuerpo, aunque lo sea, no debe de parecer hermoso. Pues si la honestidad es una de las virtudes que al cuerpo y al alma más adornan y hermosean, ¿por qué la ha de perder la que es amada por hermosa, por corresponder a la intención de aquel que, por sólo su gusto, con todas sus fuerzas e industrias procura que la pierda?
»Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos. Los árboles destas montañas son mi compañía, las claras aguas destos arroyos mis espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura. Fuego soy apartado y espada puesta lejos. A los que he enamorado con la vista he desengañado con las palabras. Y si los deseos se sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado alguna a Grisóstomo ni a otro alguno, el fin de ninguno dellos bien se puede decir que antes le mató su porfía que mi crueldad. Y si se me hace cargo que eran honestos sus pensamientos, y que por esto estaba obligada a corresponder a ellos, digo que, cuando en ese mismo lugar donde ahora se cava su sepultura me descubrió la bondad de su intención, le dije yo que la mía era vivir en perpetua soledad, y de que sola la tierra gozase el fruto de mi recogimiento y los despojos de mi hermosura; y si él, con todo este desengaño, quiso porfiar contra la esperanza y navegar contra el viento, ¿qué mucho que se anegase en la mitad del golfo de su desatino? Si yo le entretuviera, fuera falsa; si le contentara, hiciera contra mi mejor intención y prosupuesto. Porfió desengañado, desesperó sin ser aborrecido: ¡mirad ahora si será razón que de su pena se me dé a mí la culpa! Quéjese el engañado, desespérese aquel a quien le faltaron las prometidas esperanzas, confíese el que yo llamare, ufánese el que yo admitiere; pero no me llame cruel ni homicida aquel a quien yo no prometo, engaño, llamo ni admito.
El cielo aún hasta ahora no ha querido que yo ame por destino, y el pensar que tengo de amar por elección es escusado. Este general desengaño sirva a cada uno de los que me solicitan de su particular provecho; y entiéndase, de aquí adelante, que si alguno por mí muriere, no muere de celoso ni desdichado, porque quien a nadie quiere, a ninguno debe dar celos; que los desengaños no se han de tomar en cuenta de desdenes. El que me llama fiera y basilisco, déjeme como cosa perjudicial y mala; el que me llama ingrata, no me sirva; el que desconocida, no me conozca; quien cruel, no me siga; que esta fiera, este basilisco, esta ingrata, esta cruel y esta desconocida ni los buscará, servirá, conocerá ni seguirá en ninguna manera. Que si a Grisóstomo mató su impaciencia y arrojado deseo, ¿por qué se ha de culpar mi honesto proceder y recato? Si yo conservo mi limpieza con la compañía de los árboles, ¿por qué ha de querer que la pierda el que quiere que la tenga con los hombres? Yo, como sabéis, tengo riquezas propias y no codicio las ajenas; tengo libre condición y no gusto de sujetarme: ni quiero ni aborrezco a nadie. No engaño a éste ni solicito aquél, ni burlo con uno ni me entretengo con el otro. La conversación honesta de las zagalas destas aldeas y el cuidado de mis cabras me entretiene. Tienen mis deseos por término estas montañas, y si de aquí salen, es a contemplar la hermosura del cielo, pasos con que camina el alma a su morada primera.

Básicamente deseo que me ames.

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All I know is that you're so nice, you're the nicest thing I've seen. I wish that we could give it a go, see if we could be something.

I wish I was your favourite girl, I wish you thought I was the reason you are in the world. I wish my smile was your favourite kind of smile, I wish the way that I dress was your favourite kind of style.

I wish you couldn't figure me out, but you'd always wanna know what I was about. I wish you'd hold my hand when I was upset, I wish you'd never forget the look on my face when we first met.

I wish you had a favourite beauty spot that you loved secretly, 'cos it was on a hidden bit that nobody else could see.
Basically, I wish that you loved me, I wish that you needed me, I wish that you knew when I said two sugars, actually I meant three.

I wish that without me your heart would break, I wish that without me you'd be spending the rest of your nights awake. I wish that without me you couldn't eat, I wish I was the last thing on your mind before you went to sleep.

All I know is that you're the nicest thing I've ever seen
I wish that we could see if we could be something.

y que!

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Empeze por aceptar tu maldad, un poco de autocrítica no te vendría mal, me atrapaste desatento.... Es que anduve por ahí, desprolijo porque si, en el arte de fingir me ganás, aunque yo me esmere mucho.

Si te presto mi confianza abusás, me devolviste el corazón pertrechado.

Algo pasa entre nosotros dos y no quiero entusiasmarme con palabras ya no hago más que especular, mejor seria demostrártelo.

Se que a veces me comporto fatal, no prestes atención a esos detalles, fue la suma de factores, el efecto dominó dado entre vos y yo, si me acerco te ponés a temblar.
Eso me confunde mucho...

Matilde.

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Aun recuerdo aquella noche, la noche que cambio tanto en mi vida…
Uno no mide el poder de las palabras, no mide el poder de una caricia, no mide el poder de un roce momentáneo de labios…

Ahí estaba yo en mi habitación de motel bebiendo con música de fondo, sin mi mujer, sin amigos, sin mi perro o el gato, quizá una rata chillando en el perímetro, no le preste mucha atención; yo necesitaba estar ahí sentado con mi máquina de escribir, mis cigarrillos y mi buen compañero el whiskey.
Una vez escuche que la mejor manera de olvidar a una mujer es escribiéndole un libro, pero por mas que le escribo no dejo de pensarle, hoy soy un naufrago en un lago triste, mis mejillas cargadas de barquitas y mi ser en remodelación; hay que aceptarlo, con Matilde baje la guardia ya que llego, se abrió camino en mi vida cual emperador en su reino, se gano su lugar con una inseguridad tan ingeniosa y sutil que mi radar no tuvo la oportunidad de detectar el peligro, y cuando lo hizo, ya era muy tarde. Como hiedra venenosa me fue enredando, su pálida caricia envenenada me dejo sin cicatrizar, su perfume aun sigue preso dentro de mí y su acicalada lengua envenenada, oh, esa lengua es a quien le robe la inspiración para escribir de este fuego en mi interior.
Yo sabía que estar con Matilde no era lo mejor, pero antes de que lo juzguen debo aclarar que la quise como a nadie.

Un intercambio de miradas, algunos mails, una noche, un beso y fue así como inicio todo; ella chef, yo psicólogo, ella romántica, yo realista, ella pequeña y corpulenta, yo alto y delgado. Nunca pensé en si era una buena combinación, el dato nunca cruzo por mi mente, solo pensaba en ella y aunque no era muy bonita yo estaba perdido en esas pecas abundantes, esos colmillos sobresalientes, en sus ojos marrón y esa sonrisa tan poco peculiar. En algún momento imagine entrar en su ser, sentir con su piel, ver si me veía como yo la vi. Seguramente hay algo de ella que, quiero creer, no vio nadie antes que yo, pues en ese mi turno de entrar a su mirar, en formar parte de su vida, en esa oportunidad de estar a su lado, en ese momento me convertí en pecador, me falle y le falle a todos al dar todo y no pedir nada a cambio. Querer sin medida, querer sin control, eso ya es pecado, olvide las reglas, aposte el alma nuevamente y finalmente mañana se terminara todo. Visto desde el final, no estuvo tan mal, esos momentos hermosos siempre perduraran.

A lo mejor la estrella muere para que hoy nazca un nuevo día, a lo mejor el tiempo pasa para ayudarme a comprender, a lo mejor la duda existe para que yo pueda acertar, yo no sé; solo sé que vivir consiste en aprender.

Vomito fragmentos al universo para ver si en algún momento mi Matilde se entera, escucha resonar algo en su oído, o siente una brisa fresca rozar su piel y aunque nunca se entere de que tanto la quería yo se que fui la ultima y primera persona en pensar en ella el día de ayer y hoy.

Ahora si, a falta de precisas conclusiones solo me queda mencionar que no debía de quererla y sin embargo la quiero…

Sarebbe bello se fosse così...

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Si pudiera expresarte como es de inmenso; desde el fondo de mi corazón, mi amor por ti.

Esta voz delirante que abraza mi alma, es pasión que atormenta mi corazón.

Siempre, tu estás conmigo en mi tristeza, tu estás en mi alegría y en mi sufrir.

Porque en ti se encierra toda mi vida y si no estás conmigo mi bien, no soy feliz.

Es pasión, delirio de estar contigo pero soy dichosa porque me quieres también.




ja-ja.
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unos días más tarde estábamos dee dee y yo en mi casa recogiendo el correo y echando un vistazo cuando sonó el teléfono. era lydia.
—hola —dijo—, estoy en utah.
—encontré tu nota —dije yo.
—¿qué tal estás?
—todo va bien.
—en utah se está muy bien en verano. deberías venirte por aquí. iríamos decamping. están todas mis hermanas.
—no puedo ir ahora.
—¿por qué?
—bueno, estoy con dee dee.
—¿dee dee?
—bueno, sí...

—sabía que utilizarías ese número de teléfono —dijo—. ¡te dije que usarías ese número!
dee dee estaba junto a mí.
—por favor —me dijo—, dile que me deje hasta septiembre.
—olvídate de ella —dijo lydia—. al infierno con ella. vente aquí a verme.

—no puedo abandonarlo todo sólo porque tú me llames. además —dije—, voy a quedarme con dee dee hasta septiembre. —¿septiembre?
—sí. lydia aulló. fue un aullido largo y potente. luego colgó. después de aquello. dee dee me mantuvo alejado de mi casa. una vez, cuando estábamos allí recogiendo mi correo, me di cuenta de que el cable del teléfono estaba desenchufado.
—jamás vuelvas a hacer esto —le dije...

una noche estábamos en mi casa, lo cual era poco usual. ya era entrada la madrugada. estábamos tumbados en la cama, desnudos, cuando sonó el teléfono en la habitación de al lado.
era lydia.
—¿hank?
—¿sí?

—¿dónde has estado?
—en catalina.
—¿con ella?
—sí.

—escucha, después de que me hablaras de ella me volví loca. tuve un asunto. fue con un homosexual. algo asqueroso.
—te he echado de menos, lydia.
—quiero volver a los Ángeles.
—eso estaría bien.
—¿si vuelvo contigo la dejarás?
—es una buena mujer, pero si vuelves la dejaré.
—voy a volver. te quiero, vejestorio.
—yo también te quiero.

seguimos hablando. no sé cuánto tiempo estuvimos hablando. cuando acabamos volví al dormitorio. dee dee parecía dormida.
—¿dee dee? —le dije.
levanté uno de sus brazos. estaba inerte. la carne parecía de goma.
—deja de bromear, dee dee, sé que no estás dormida.

no se movía. miré alrededor y descubrí que su frasco de somníferos estaba vacío. antes estaba lleno. yo había probado aquellas píldoras. una sola te dejaba dormido, sólo que era como si te noquearan y te enterraran bajo tierra.
—te has tomado las píldoras...
—no... me... importa... que vuelvas con ella... no me... importa...
fui corriendo a la cocina y cogí un cubo, volví y lo dejé en el suelo bajo la cama. entonces cogí la cabeza de dee dee y haciéndola asomar fuera de la cama metí mis dedos en su garganta. vomitó. le levanté la cabeza y dejé que respirara un momento luego repetí el proceso. lo hice una y otra vez. dee dee siguió vomitando.

Te enamorarás

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aunque no de mi.
Tu estarás allí
y sucederá... lo sé, así.

De la libertad
y de la amistad
sé que pasarás,
cuando te enamores, ya... verás.

Puedo verlo sin creerlo,
como un póster de James Dean,
siento miedo sin tenerlo,
escondido en mi blue-jean.

Es tan grande como el cielo
es tan fuerte como un dios,
el amor mas verdadero,
el amor que no soy yo.

Te enamorarás
de un bastardo que
te dirá mentiras
y te reirás de mi.

Quién te defenderá
del miedo de la noche
y de esta vida que no da
mas que reproches.

Te enamorarás lo sé
pero no de mi,
con profundidad,
como nunca imaginé de ti.

Ya te veo con tus llantos
cuando allí te falte yo,
lavas, planchas, friegas platos
y la vida dice no.

Un retraso de seis días
sin saber ni como fue,
me verás en tu recuerdo
tu que pasas hoy de mi.

Te enamorarás.. de mi,
pero no estaré... allí,
te enamorarás
y será muy tarde ya.

Y el cielo llorará,
le faltará una estrella,
vete con tu felicidad...
eres tan bella.

Te enamorarás,
te enamorarás,
te enamorarás,
no de mi, mas te enamorarás.

Sueños recurrentes

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Aveces tengo sueños perturbantes y otros que muestran cosas tan bizarras.
Pero también suelen aparecer cosas o personas que quiero y todo lo que anhelo de repente me pertenece, pero al despertar se desvanece y no vuelve.

Tengo sueños que no logro entender, aparecen figuras con ojos penetrantes y siempre que enfocan su mirada en mi, siento pánico y desatan un gran temor.
Algunas noches dormir me parece imposible.
Cuando tenia como 6 años solía gritarle a mi mama para que viniera por mi a la cama y me llevara a dormir con ellas; y después de tantos años sigo teniendo sueños así y aveces suelen ser los mismos. Hay una en especial que recuerdo muy bien, que frecuente mente lo tengo.

mundo de tú

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Ella, la que se burla del mundo porque se siente a si misma como la burla más grande; Ella, aquella mujer que desprecia a todos a su alrededor porque está asqueada de sí.
Esa mujer que seguirá buscando hasta sangrar sus manos: la medida exacta.
¿Quien puede detener la sangre?
¿Quien puede limpiar las manos?
...
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Ayer por la noche, cuando Ralf Hart me miró, abrió una puerta, como si fuese un ladrón; pero, al marcharse, no se llevó nada de mí, al contrario, dejó olor a rosas, no era un ladrón, si no un novio que me visitaba.

Cada ser humano vive su propio deseo; forma parte de su tesoro, y, aunque sea una emoción que pueda apartar a alguien, generalmente trae a quien es importante. Es una emoción que mi alma escogió, y tan intensa que puede contagiarlo todo y a todos a mi alrededor.

Cada día escojo la verdad con la que pretendo vivir. Procuro ser práctica, eficiente, profesional. Pero me gustaría poder escoger, siempre, el deseo como mi compañero. No por obligación,ni para atenuar la soledad de mi vida, si no porque es bueno. sí, es muy bueno.
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Las personas somos absurdas, vemos el camino rocoso y por no ser la alfombra roja, ese no es el camino...
Las personas buscan la paz, salvar el universo pero ni siquiera saben cómo arreglar sus vidas.

El problema no es que no lo sepan, el problema es que no lo quieren hacer, se sienten tan cómodos en sus asientos, tan cómodos con la escusa, que si el “karma”, es “castigo divino”, que así es el “el destino”; se agobian tanto por problemas tan minúsculos, le rezan a su dios, le lloran y aparte de todo esto le reclaman por lo que les está haciendo.
En lo particular no soy religiosa pero tengo una conocida, que ya no sé si es fanatismo o algo mas alto pero habla muy bien al respecto, no es de esas personas que te agobian con el señor todo poderoso te va a chupar la sangre blablablá; al grano en una ocasión me dijo algo así:

“dios tiene poder infinito, si él quisiera jugaría ajedrez con nosotros, pero, al contrario de eso; nos creó un parque de diversiones, nos hizo a su imagen y semejanza, y nos dejo jugar con nuestro mundo, no siendo suficiente, nos dio poderes; para pensar, razonar y decidir hacer lo que pensemos prudente.”

Y ya =) a mi me pareció razonable el pensamiento, hasta una sonrisa me robo, pero no es mi ideología :P

Normalmente no escribo de esta manera pero hay una personita que me, pues… me dio ganas de escribirle a ella y como en post era mucho mejor lo publique :B
Y ya ya ya para terminar un fragmento muy bueno:


Veía fijamente la montaña rusa y a las personas en ella, la mayoría entraban allí en busca de emoción, pero cuando ésta se ponía en marcha, se morían de miedo y pedían que parasen los vagones.
¿Qué es lo que quieren? Si escogieron la aventura, ¿no deberían estar preparados para ir hasta el final? ¿O creen que sería más inteligente no pasar por estos sube y baja, y montarse todo el tiempo en un tiovivo, o girando en el mismo sitio?
Por el momento estoy demasiado sola como para pensar en el amor, pero necesito convencerme de que va a pasar, conseguiré un empleo y estoy aquí porque eh escogido este destino. La montaña rusa es mi vida, la vida es un juego fuerte y alucinante, la vida es lanzarse en paracaídas, es arriesgarse, caer y volver a levantarse, es alpinismo, es querer subir a lo alto de uno mismo, y sentirse insatisfecho y angustiado cuando no se consigue.

Que si escribo para tí...

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[ Escribo para mí por que cuando escribo lo que siento, sublimo los sentimientos y rencores que tengo cargando desde ya hace tiempo. ]

Mientras el mundo gira, yo me detengo a observar mi alrededor. Yo me detengo y ya nada es igual, por que entre más me mantengo estática más me mareo, y mis arduos deseos de vomitar crecen y crecen...
Día a día...
Segundo a segundo...

Y nanny vomito:

Una oleada de sensaciones desagradables.
Como que sientes que muchas cosas están mal contigo y no vale la pena.
Después llegan imágenes de lo que más te afecta y duele.
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Penetra en mis sentimientos cabalga por mis emociones y siente cada pequeña pasión. Estaré siempre para ti, y aunque no me necesites, ahí seguiré, porque te quiero... porque necesito que seas feliz.
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No es de aquí. Pero aquí está y aquí espera.

¿Qué?

Ella sabe que está aguardando algo
distinto, extraño, que no será nunca
el cotidiano santo y seña.
Algo quizás que estuvo en un principio
y va a volver
a recobrarla, a desnacerla, a darle
finalmente, parte mínima en lo suyo:
así, espera.
Cada noche...

[siempre...] horrible palabra

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las mujeres son tan aficionadas a pronunciarla, por su empeño de eternizar cada aventura novelesca la echan a perder. Pero además es una palabra sin sentido. La única diferencia entre un capricho y una pasion de toda la vida, es que el capricho dura un poco mas...
si se lo pudieran permitir, las mujeres convivirian sin duda con otras mujeres antes que con varones. Y no porque todas ellas sean lésbicas. Lo que los varones llaman predisposición lésbica de la mujer tiene presumiblemente poco que ver con el impulso sexual de las mujeres. No. Lo que pasa es que los dos sexos no tienen prácticamente ningún interés interés en común. ¿ Qué, pues, mantiene a las mujeres junto a los varones? Estando entre ellas tendrían mucha comunidad, osea, general, y apenas hay mujeres individualista o de tendencia extravagante. Es fácil imaginar que estimuladora vida tendrían entre ellas:tal vez fuera incluso paradisiaca...
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Se levantó de la cama a las ocho de la mañana aquel día de julio cualquiera. Asomó las pupilas por la ventana, y la cortina azul turquesa le resbaló por entre los muslos delgados. Descubrió que había llovido cuando pudo fijar la mirada sobre la acera, que lucía tremendamente fría y húmeda. Se puso una bata de seda rosa chicle, se pasó los dedos sobre el cabello y caminó lentamente hacia la cocina.
Ya ahí calentó un poco de agua y esperó a que herviera. Mientras tanto, camino un poco. Pensó en él unos momentos, en aquellos viejos tiempos de felicidad. El agua se desbordó de la taza, burbujeante y caliente, lo que interrumpió sus desvaríos y la devolvió realidad, una realidad donde estaba terminantemente prohibido el solo hecho de recordarlo.
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una vez escuchando una platica entre dos personas una de ellas menciona:

- no me gustan los blog, no podria, no puedo escribir de mi vida pensando que otra persona se enterara de lo que siento de lo que estoy viviendo y lo que estoy sufriendo para que despues un completo desconosido me diga que me comprende que sabe lo que siento y que se supera.

- ¿entonces piensas que si escribes "oh hoy me siento deprimido" vaz a caminar por la calle y todos te veran murmurando entre si "el esta deprimido"?

- jaja si algo asi.

¿Que si le miento?

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Por supuesto que le miento, pero deseo dejar de mentirle.
Le miento cuando me adentro en su mirada y le digo < no pasa nada>. Le miento cuando me despierto; porque pienso en ella y le digo que ni siquiera le recuerdo.

Le miento, ¡claro que le miento!. Le miento porque no puedo decirle la verdad y le grito <¡te detesto! ¡te odio! te olvido, sombra mía y he de pisar sobre ti> Le miento, claro que le miento, pero deseo dejar de mentirle. ¿Que si le miento? ¿Es que acaso existe otra forma para hablarle?

¿Que si le miento? Por supuesto que le miento, porque no desea escuchar la verdad.
Le miento al decirle que me canso de vivir de noche y de vivir la fiesta día con día, me canso de no recordarle y de embriagarme. Le miento porque en realidad sólo somos mi café y yo, yo y mi café en ésta sucia mesa a las 2:23.

Le miento porque no le lloro; le sonrío, pero lloro porque no sonríe para mí. Por supuesto que le miento, porque le dije < te olvidé> y la verdad es que olvidé por siempre qué olvidé.

¿Que si le miento? Caray, por supuesto que le miento, porque no soy tan fuerte como para aceptar que miento. Le miento porque se me acabaron las mentiras pero no encuentro la verdad. Le miento porque no me pregunta, porque no me ha dicho aún y espero el día que me mire a los ojos y me pida la verdad.
¡Exigela! Quizás ya la sepas, quizás no la quieras escuchar; por lo pronto seguiré mintiendote hasta no poder más.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

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Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche esta estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

Mamá

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Hoy es el día en que todos aprovechamos para decirle a nuestra madre que la amamos, éste día deseo disculparme por hacerlo hoy y no cualquier otro día.
Éste día quiero disculparme por estar ahí contigo y decirte que agradezco todo lo que has hecho por mi; hoy, y no cualquier otro día.
Deseo disculparme por que hoy sea día de la madre, y no cualquier otro día.

Hoy, es día de la madre, es cierto; pero debería de serlo cualquier otro día.
Hoy te digo que te quiero, pero debería hacerlo cualquier otro día.
Cuando las luces se apaguen y cuando nadie más esté, solo tú permanecerás diciéndome que todo va a estar bien; curiosamente, sólo cuando tú me lo dices, puedo tener la seguridad de que en verdad estará bien.

Puedo comprarte un bonito arreglo, llevarte a comer o pagar una serenata para ti, hoy, que es día de la madre, y no cualquier otro día.
Quizás pueda pensar que eso compensará el resto de los días que no eran día de la madre, y callé todo lo que pretendo decirte hoy, y no cualquier otro día.
No te regalaré flores, porque las flores se marchitan; las flores se secan, las flores mueren. Tu amor por mí jamás se marchitará y mi amor por ti, es definitivo, jamás morirá.

Soy egoísta, deseo que estés orgullosa de ser la madre de una persona como yo, orgullosa de mí y no de cualquier otro; porque yo sí siento orgullo de que seas tú mi madre, y no cualquier otra.
Soy egoísta porque quiero que seas eterna y que tu aroma no desvanezca jamás.
Soy egoísta porque me aterra pensar en que un día me quedaré sin ti, porque deseo despertar cada día y saber que existes, porque aunque sepa que siempre estarás en mi, jamás después podré mirarte a los ojos y ver tu tiempo, deseando que se detenga, reteniéndolo en mi mirada.

Si no te digo que te amo cualquier otro día, es porque madre, soy estúpida y en mi mente, tú ya lo sabes. Por si acaso, te lo digo hoy y no cualquier otro día, te amo y espero no haberte defraudado jamás; y si acaso lo he hecho, te ofrezco disculpas hoy, y no cualquier otro día.

Te amo hoy, y no cualquier otro día. Te amo hoy, y todos los días que lleven el mismo nombre. Porque eres mi madre y no cualquier otra, por eso te amo.


Tu hija.
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Odio como me hablas, tu forma de conducir
Odio tu corte de cabello y lo que llegue a sentir
Odio tus espantosas botas y que me conoscas tan bien
Te odio hasta vomitar que bien va a rimar
Odio que sepas pensar y que me hagas reír
Odio que me hagas sufrir y odio que me hagas llorar
Odio tanto estar sola que no hayas llamado aun
Pero mas odio que no te puedo odiar
Y aunque estés tan loco y te quiera un poco
Lo eh de intentar...

Te odio...

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...Por la nota que dejaste al despertar...
Huyendo...

Te odio... Por los dias que has estado sin estar, dentro de mi...
Te odio... Por dejarme a medias antes de llegar al extasis...
Te odio... Por tu boca que carece de verdad y sigue asi...
Te odio... Como nadie en este mundo te odiara...
Te odio... Como no se puede odiar a nadie mas...
Te odio... Por que siempre sigues,
¡siempre sigues!
siempre sigues ahí.

Te odio... tanto que podria hacerte resucitar, del miedo.

Olvidaste en mi alma el cuaderno en el que solias preguntar: ¿cuantos dias quedan para vernos?

Tengo el corazon a punto de estallar.

[TE ODIO... ]

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A veces siento que somos volátiles, y que podemos estar dentro de esta burbuja de espuma sin que nadie nos moleste. A veces te siento etérea como yo, y eres tan libre por mi mundo que el aire te queda a los talones.
Estás apresada entre las garras de no sé qué musa, y aún así te siento tan mía.
Detrás de la espuma, y del oxígeno que respiras conmigo, y de los copos de nieve, ahí estamos las dos, en ese mundo que nos oprime, y en aquel mundo donde todavía eres mía y yo soy toda tuya, donde todavía existe la palabra nosotras, donde todavía me amas por debajo de las nubes.

To: nanny

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bizarro significado valiente, pero del italiano bizarre que es fogosidad, no no no bizarre del frances mmm y es estrambotico

Obseso de tus besos...





 
Este insomnio de mierda que no me deja,
y esta condenada creatividad que no aterriza,
esa musa puta, que ni siquiera me acaricia,
esta noche que no te amo,
que solo deseo embarrarme de de tus pigmentos y pintarme un orgasmo
acariciar los miles de relieves que despiertan en tu piel,
como que te devoro entera, mi pastel francés,
te me antojas sensual, con esos labios carnosos
con tus cabellos alborotados
y tus senos perfectos,
hoy te ruego encajarme tus suspiros en la libido
hoy no te quiero corazón
te necesito mujer, piel, sangre, sudor y espasmo
esta madrugada…….
puta musa de las 4:44
no para de joderme el sueño
y este puñetero frío.
 








Gracias por escribirme snob.

Found Myself

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Podría mirar tus ojos colgados del infinito
y ver las estrellas que con los míos no alcanzo.
Mis sueños marcharon lejos de los milagros fortuitos
por ir en caminos cortos cruzando con pasos largos.

Podría escuchar tu risa y en ella sentir la mía
que de mi pecho se escapa ya débil agonizando.
porque la retienen dedos que llaman de lejanías
de tiempos omnipresentes que se secaron con llantos.

Porque la verdad es cara y el tiempo es interesado.
obviarla es quizá la deuda más trágicamente sabia,
y todos aunque la busquen con el afán de tenerla
existen pocos valientes con el valor de pagarla.

La luz es quizás esquiva a mis ojos que hoy se cierran
tras el compás de relojes y su inexorable canto,
tú te pareces a un ángel que se equivocó en la tierra.
Tú cerrarás tus ojitos seguramente soñando.

Sweeping

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Como se siente bien encontrarte y contemplar cada instante, mirar tus ojos y quedarme quieta, besar tu risa y detener el tiempo de dejarnos caer, soñar despiertas y guardarlo todo, amanecer con la boca inchada de tanto trabajar.

Anda hagamoslo otra vez que no me canso de besar tu boca, abrazame que yo te abrazare.

Aquí vamos otra vez a desarmar el cielo y sus planetas, prométeme que no descansaras y no descansare.

¿y si te digo que te necesito podrías ser tan cruel como para romperme el corazón?
Y si te pido que no me destroces serías capaz hasta de balearme el coche si se da la ocasión.
Y si me ves que estoy desesperada que traigo un letrero que dice “sold out” no,
te pido que no lo ignores por favor.





Solo el tiempo... solo acaba... y yo... solo a veces... voy...

Alce blanco

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Que se siente abrazarla al salir y rozarle sus mejillas, levantarle su cabello, ser muy fuerte, sentirla respirar y colarme en un suspiro por sus labios, por su pecho, por su vientre, darle vida con tu muerte y empaparla cuando llueve.

Que se siente ser orgasmo y de repente, ser tan frío y verla siempre, que no pueda esconderse y erizar su piel, de noche ser pretexto para no salir con hombres, secar sus lágrimas y que se cierren sus ojos cuando la miras de frente
Que se siente...

Y no es el miedo, quiero ser el viento
Para saber que se siente…

2010

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Ya se fue el dos mil nueve y yo ni cuenta me di.
Que estaba haciendo, con quien estaba, la estaba pasando bien, un misterio completo; Porqué mientras la gente brindaba comía festejaba y bailaba yo estaba muerta en mi cama en mi alcoba lamentando el maravilloso año que se nos fue.













-Enero se queda con mi Aniela y sus poesías, con monica y sus ricas sopas, y tampoco hay que olvidar el jersey de los Lakers.

-Febrero con mi repelencia al 14 y amargura repartida, besos paletas y abrazos, gracias por eso.

-Marzo se lo otorgo al ballet y ese esguince en mi pierna que me quería matar, a mi cúspide en el feminismo y al maltrato masculino.

-Abril a los cumpleaños y a esa influenza que me dejo en cuarentena, a mi monani que me recogían de mis clases y me llevaban por caffesito.

-Mayo a mi desafortunado y gratificante amorío amoroso del amor ;P a la madre que no debe de faltar y esos secretitos que no debo confesar.

-Junio se lo regalo a Nury y a sus consejos desafinados junto con ese mi primer subway regaños y cama elástica :)

-Julio a las tragedias falta de trabajo y risas subliminales, a esa depresión andante y a esa personita que circula por mis arterias.

-Agosto al guitar hero esas caguamas prometidas, pizza, adeudos y muchas rizas varoniles.

-Septiembre a mis botas y tejana, a las trenzas, comida y el intento psicológico por asimilar la discada en mi organismo.

-Octubre a la vida cuahu-temense? A mi acento adoptado (dicen por ahí) y a las niñas lindas que se disfrazan por mi :B y a ese “aun no estúpida” que no se olvida

-Noviembre a mis “antreadas” al cabello largo, al regreso de lo bueno y nada más.

-Diciembre no se que mencionar porque desde ahora tu estas en la sima entonces te dejare ahí, pero gracias por mi cumpleaños gente.

Priscila.

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Annie.

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