Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Como te quiero entonces
entre las sábanas y el frió!
Te pones a flirtearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.
¡Y como nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento un escalofrío.)
Mostrando las entradas con la etiqueta Sabines. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Sabines. Mostrar todas las entradas
ho voglia di te
Espero curarme de tí en unos dias, debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte.
Es posible siguiendo las prescripciones de la moral el turno.
Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante.
En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado
sobre la tierra y se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado,
y también del silencio, porque las mejores palabras del amor
están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subersivo del que ama.
Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo:
Qué calor hace, dame agua, ¿Sabes manejar?, se hizo de noche.
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te eh dicho:
ya es tarde, y tú sabes que quería decir, te quiero.
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo, para dártelo.
Para que hagas con él lo que tu quieras.
Guardalo, acaricialo, tirálo a la basura.
No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas.
Porqué esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Es posible siguiendo las prescripciones de la moral el turno.
Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante.
En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado
sobre la tierra y se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado,
y también del silencio, porque las mejores palabras del amor
están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subersivo del que ama.
Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo:
Qué calor hace, dame agua, ¿Sabes manejar?, se hizo de noche.
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te eh dicho:
ya es tarde, y tú sabes que quería decir, te quiero.
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo, para dártelo.
Para que hagas con él lo que tu quieras.
Guardalo, acaricialo, tirálo a la basura.
No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas.
Porqué esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
